* "Nuestros pasos quedan en la selva", es el lema de la Fuerza de Tarea Conjunta a la que los conscriptos le adhirieron la frase "en busca de concertación para tener un valle sin narcotráfico".
Cochabamba, 03 jun (ABI).- Los cientos de conscriptos que sirven a la Patria son los que permiten que se haga realidad la tarea de racionalización de las plantaciones excedentarias de la hoja de coca en el Chapare de Cochabamba que está contemplada dentro de la política integral de lucha contra el narcotráfico que ejecuta el Gobierno.
Mario M., un joven conscripto de 19 años proveniente de la ciudad cruceña de Montero, accedió a conversar unos minutos con el reportero de la ABI para comentar de la jornada diaria que desarrolla desde que llegó al trópico cochabambino. Con el cuerpo cansado y la mente pensando en su familia y novia, dijo que la herramienta fundamental de los erradicadores es el con machete y a diario trabajan para que la política de concertación y racionalización de la hoja de coca desplace a la erradicación forzada, que ha dejado muertos y heridos en anteriores gobiernos.
"Nuestros pasos quedan en la selva", es el lema de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) a la que los conscriptos le agregaron la frase "en busca de concertación para tener un valle sin narcotráfico".
El objetivo fue planteado por la gestión presidente, Evo Morales, en el marco de la política de un "cato de coca por afiliado" que está enmarcado dentro de la nueva estrategia de lucha contra el narcotráfico que es ejecutado por los grupos de trabajo de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC).
Dentro de lo que es la FTC, existen 12 compañías de los cuales cinco son aéreas y siete terrestres, conocidos también como los equipos de tarea divididos en rojo, amarillo y verde. Están dispersos en campamentos en todo el trópico cochabambino.
Cada campamento cuenta con la dotación de alimentos tanto no perecederos, como también vegetales y frutas de los cuales preparan frescos para los soldados que buscan contrarrestar las acaloradas jornadas de trabajo en las llanuras del trópico.
La esforzada labor de estos jóvenes, que son alrededor de 95 reclutas en cada compañía, se inicia a las 05.00 de la mañana en uno de los campamentos como este de nombre "Verde I" que al mando del comandante de la Unidad de la FTC, Tcnl. José Solís, tienen el objetivo de efectivizar la nueva Estrategia de Lucha Contra el Narcotráfico.
El territorio para la interdicción es fijado un día antes, en la reunión de planificación entre la FTC, la Unidad de Desarrollo Económico y Social del Trópico (Udestro), la Unidad Policial Ecológica (UPE), representantes de los productores de la hoja milenaria y el dueño el dueño del lote que será verificado.
El municipio de Ivirgarzama ubicado en la provincia de el Chapare distante a 220 kilómetros de la capital vallun, es conocido por los militares como el segundo lugar de mayor concentración de cultivos de coca después de Chimoré, antes la consideraban la segunda de mayor producción y transporte de cocaína.
Los soldados de la compañía "Verde I", llegaron al lugar en un camión de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) de Chimoré, entre ellos estaba Mario, un joven conscripto que es oriundo de la ciudad de Montero, Santa Cruz, para cumplir con su servicio militar obligatorio pero que no había imaginado llegar a trabajar de erradicador de plantaciones de coca.
Mario, al igual que todos, lleva cargado un morral en donde resalta una botella plástica llena de agua, además de sus guantes de trabajo que le permiten proteger sus manos al retirar las ramas del cocal y si en caso se hace necesario utilizar el machete de unos 70 centímetros de dimensión.
Tras la revisión de la extensión territorial que tiene que ser al de un cato de coca que equivale a 1.600 metros cuadrados, los conscriptos realizan su trabajo de racionalización de los cultivos de coca. "Hay ramas que aún están verdes, la que cuesta un poco más sacarlas y otras ya están secas y se rompen al jalarlo" dijo Mario.
Tomando un breve descanso, Mario se seca la cara con un trapo que dejó de ser blanco hace mucho y mirando a las grandes plantas verduscas, habló un poco de él, recalcando cada momento que es apenas cuatro días que está en la compañía Verde I.
Al preguntarle si ya se acostumbró a este trabajo, respondió que el no había pensado en esto y que su aspiración va más allá de manejar un machete, pero considera que coadyuvar en el trabajo de erradicación es importante, tomando en cuenta que los riesgos bajaron respecto a otros años cuando un erradicador tenía que salir armado para evitar algunas emboscadas "así nos han comentado nuestros instructores", agregó.
"El calor es casi el mismo donde vivo, lo que cuesta es levantarse a oscuras y salir casi durmiendo agarrando el machete y cortando lo que nos dicen que cortemos", dijo.
TRAVESÍAS Y PERCANCES
Para cada jornada los soldados deben viajar al menos tres horas hasta llegar al lugar donde tiene que empezar a erradicar, además muchos enfrentan una serie de enfermedades productos de la región, sobre todo los que arriban de regiones del occidente.
Cada compañía realiza viajes no mayores a tres horas hasta el lugar de erradicación y tratan de cumplir con todos los objetivos planificados, indicó el jefe de la Unidad Policial Ecológica, My. Oscar Rojas.
"Se presentan percances, pero para eso estamos preparados. Alguna vez el conscripto sufre infecciones porque no esta aclimatado al lugar como vienen de todos los lugares, de occidente de oriente o se cortan dedos con el machete sucede pero tratamos de curarlos de manera inmediata", dijo.
La compañía si tiene que estar fuera del campamento durante toda la jornada es dotado con comida en ración seca, que son de la cooperación internacional que apoya a la FTC. En caso contrario llegan hasta el campamento donde hay comida preparada para toda la unidad, según palabras del Mayor Rojas.
Los conscriptos descansan una vez a la semana que son en su mayoría los días lunes para que realice la limpieza de la unidad comentó Mario.
Mario se muestra fuerte y espera acostumbrarse a este trabajo que apenas comienza a andar, a pesar de saber que faltan aún muchos días para que un nuevo contingente releve a su tropa, anhela cumplir con todo, y mirando de nuevo al poco pedazo de tierra que queda tras arrancar las ramas de la planta de la hoja de coca, agarró nuevamente el machete y continuó con su trabajo.