* Adelanta que no cumplirá Acta de Quillabamba, que firmó su antecesor, 'Chiquitín' Salazar.
* Malpartida prevé que, a partir de ahora, el Gobierno aplicará mano dura contra agricultores.
Nuevo ministro no quiere saber nada de las actas de 'Chiquitín'. (Foto: Paola Flores)
Tal parece que ahora sí el Gobierno delimitará bien las funciones de los organismos involucrados en su política antidrogas. Ni bien juró al cargo, el flamante ministro de Agricultura, Ismael Benavides, puso las cosas en su sitio y afirmó que "los problemas de la hoja de coca son responsabilidad de Devida y del Ministerio del Interior en el aspecto policial (.) El sector solo se encargará de apoyar los cultivos alternativos".
Con estas palabras, Benavides precisó su competencia en este asunto y dio señales de un punto de inflexión en la gestión de esta cartera que, en manos de su antecesor, Juan José Salazar, había puesto en continuos aprietos al Gobierno con la firma de sendos compromisos con los cocaleros de Tocache y de Quillabamba. Por la noche, en entrevista con La Hora N, fue aun más preciso: "No voy a cocalizar el Ministerio de Agricultura".
El ministro también aclaró que no cumplirá el último acuerdo suscrito por Salazar y que ahora es, en parte, motivo de un paro de 72 horas en La Convención, Cusco. "Yo mal haría en cumplir un acta cuyo primer punto ha sido rechazado por el Gobierno", enfatizó, tras recordar que el presidente Alan García ha dicho que el Perú no se retirará de la Convención de Viena, que penaliza el cultivo de la hoja de coca, tal como se plantea en el Acta de Quillabamba.
El ministro reconoció que el cultivo de hoja de coca es, indudablemente, un problema, pero subrayó que es menor dentro de toda la problemática agraria. "Mi labor será promover el desarrollo del agro en su conjunto", anotó. En tal sentido, señaló que las principales matrices de su gestión serán impulsar la infraestructura agraria y, en simultáneo, mejorar la productividad, sobre todo en la sierra.
Consultado sobre el reciente nombramiento como presidente de Enaco del aprista Julio Jara Ladrón de Guevara, a quien la Contraloría responsabilizó de haber malversado 500 mil dólares, advirtió que investigará su caso y que si confirma que cometió irregularidades, lo relevará.
NO LOS CONVENCE. Sin embargo, la designación del ex banquero como ministro de Agricultura no terminó de convencer a la oposición y menos a los cocaleros. El vocero de la bancada nacionalista, Daniel Abugattás, manifestó que el relevo de 'Chiquitín' Salazar por Benavides confirma que el Gobierno ha girado hacia la extrema derecha. Aun así, prefirió darle el beneficio de la duda al referir que conoce sus capacidades gerenciales.
Por su parte, Elsa Malpartida opinó que la presencia de Benavides es una señal de que el Gobierno va a aplicar mano dura contra el campesino. Advirtió, además, que los cocaleros no permitirán que se desconozcan las actas firmadas por Salazar. Por su parte, el analista Roger Rumrill vaticinó que la relación entre los agricultores y el nuevo ministro no será de las mejores.