Por orden del imperio norteamericano la hoja de coca está considerada como droga por las Naciones Unidas. El gobierno del compañero cocalero Evo Morales está llevando la batalla en Viena que es la sede de la junta internacional que trata del tema, exigiendo su despenalización, demostrando que dicho calificativo no tiene ningún sustento científico y está apoyado solamente por prejuicios racistas contra nuestra cultura.
El representante de Bolivia pidió a la junta de control de drogas que continuara el diálogo con su Gobierno sobre cuestiones relacionadas con la aplicación de los tratados internacionales de fiscalización de drogas.
Expresó la insatisfacción de su Gobierno al ser tratado su país como “tema especial” en el informe de la Junta para 2006.
El Gobierno de Bolivia ha demostrado eficacia en la fiscalización de drogas y la reducción del cultivo de arbusto
de coca, mediante la aplicación de políticas sociales concertadas y el respeto de los derechos humanos.
No obstante, el Gobierno de Bolivia reafirmaba la significación de la hoja de coca como derecho cultural, cuestión que era necesario tomar en consideración en el marco de un futuro diálogo sin prejuicios. A este respecto, el Presidente de la Junta expresó que estaba dispuesto a emprender ese diálogo en todo momento.
En esta batalla contra la penalización internacional de la hoja de coca participan activamente las dirigentes
cocaleras peruanas Elsa Malparida, parlamentaria andina y Nancy Obregón, parlamentaria nacional.