El gobierno a través del Presidente Ejecutivo de DEVIDA ha expuesto la Estrategia Nacional de Lucha Contra las Drogas 2007-2011. Pero no ha sido discutida y aprobada por el Congreso de la República y, menos aún, con y por representantes de la sociedad civil y los involucrados como víctimas del flagelo del Tráfico Ilícito de Drogas (TID). Por lo tanto, no se trata de una Política de Estado sino de Gobierno.
En mi concepto, la estrategia de DEVIDA equivoca el diagnóstico, las prioridades y por lo tanto las propuestas. Parte por señalar que el principal problema de nuestro país es el consumo de drogas, en segundo lugar el tráfico de las mismas y por último el desarrollo rural, distorsionando así lo que debería ser una estrategia integral propia y copiando lo que probablemente es el diagnóstico para Estados Unidos.
Sostengo que esta estrategia es "más de lo mismo" que se ha estado haciendo en los últimos 25 años con más fracasos que éxitos y, estos últimos, lamentablemente, han sido reducidos, ecológicamente insostenibles y poco duraderos. Considero que nuestro país debe atreverse a dar seis virajes en este tema como los siguientes:
Primero: Cambiar la actual política sobre drogas que es ofertista, prohibicionista y militarista, que impulsa para todo el mundo el gobierno de los EEUU para elaborar consensualmente una Política de Estado Propia (PEP) sobre drogas y sobre coca que sea verdaderamente integral, sustentable y sostenible.
Segundo: Elaborar, discutir y aprobar un marco legislativo e institucional nuevo que reemplace el vigente –Decreto Ley 22095 y sus dispositivos ampliatorios y modificatorios– que no ha combatido el TID sino que lo ha alentado.
Tercero: Recoger los planteamientos reivindicativos y propositivos que han formulado los agricultores cocaleros en las más de 45 actas que han firmado desde 1999 con autoridades gubernamentales, incluyendo las recientes Actas de Tocache y Huánuco.
Cuarto: Diseñar e impulsar una estrategia de desatanización y revalorización nacional e internacional de la hoja de coca para su uso tradicional e industrial benéfico, buscando su exclusión de la Lista 1 de estupefacientes de la Organización de las Naciones Unidas.
Quinto: Construir una base de datos realista y propia sobre extensión de cultivos de coca, productividades, calidades, precios, volúmenes y usos legales e ilegales.
Sexto: Cambiar la estrategia de "desarrollo alternativo" y "sustitución de cultivos" basada en la erradicación previa de cultivos, por una de desarrollo rural, integral, sostenible y sustentable orientada a la construcción de mercados locales, regionales y nacionales.
Considero que debemos tratar seriamente nuestra vernacular adicción al calco, la copia y el fracaso.