contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

jueves, 10 de mayo de 2007
En Bolivia se conoce el gran potencial medicinal de la hoja de coca, pero existe muy poca investigación al respecto - La causa está en el veto internacional que pesa sobre esta hoja por ser materia prima de la temida cocaína - Pero la "hoja sagrada" es mucho más que el alcaloide estimulante -Su potencialidad para la industria alimenticia y medicinal la hace excepcional - Conozca los esfuerzos que se hacen para convertir el asunto en un debate científico.
Por Miguel E. Gómez Balboa

Han transcurrido cuarenta y tres años de la determinación de la Convención Única de las Naciones Unidas (ONU) sobre las Drogas Narcóticas, que incluyó a la hoja de coca en su lista de drogas proscritas. Una determinación vigorizada con medidas normativas en los países productores: Colombia, Perú y Bolivia, en la región del sur. En nuestro caso, con la Ley 1008 (1988) y el plan de erradicación de cocales solventado por el Desarrollo Alternativo. ¿Cómo librar a la hoja milenaria de este "veto"? Este fin de semana, la Cumbre Nacional de Información sobre la coca -organizada por asociaciones y corporaciones yungueñas, con el apoyo del Centro de Educación Popular Qhana- decidió apelar a nuevas estrategias para abrir el cerrojo internacional que pesa sobre la libre exportación de este recurso natural y sus productos derivados.

El cronómetro comienza la cuenta regresiva. Las metas apuntan a que en 2008 -cuando se instale la cuarta reunión de la ONU sobre el tema-, debe retirarse a la coca del ámbito penal de la Ley 1008, insertándola de lleno al campo de la medicina no sólo tradicional, sino formal, debiendo bastar para ello la promoción de sus cualidades nutricionales y terapéuticas.

Los estudios científicos pesarán a la hora de buscar este cometido. Empresa difícil, tras la negligencia en la que incurrieron los gobiernos de turno para incentivarlos. Culpa que arrastra, en cierto modo, a la universidad pública. No obstante cuenta con algunos apoyos investigativos de instituciones y especialistas bolivianos, a ser rescatados imperiosamente.

Las preguntas circundan entre ¿cómo abrir el mundo para la coca? ¿Cuáles son las propiedades nutritivas y de alcaloides intrínsecas a ella? ¿Qué investigaciones avalan ello? ¿Cómo industrializarla y exportarla? ¿Qué sucede en Perú al respecto? Respondamos las interrogantes ingresando al mundo del "oro verde" andino.

La llave mágica

Los cocaleros yungueños arguyen que las "salidas" al "encierro" obligado de la coca se encuentran en ligeras permisiones brindadas por las propias convenciones internacionales que la "vetan".

Una de ellas posibilitaría crear entidades para encontrarle usos legales vinculados al ámbito médico-científico. El sustento está en la "reserva" presentada por el gobierno boliviano en 1990, a tiempo de ratificar la aceptación de la Ley 1008 ante las Naciones Unidas. Y reza "que la hoja de coca tiene amplios usos medicinales amparados por la práctica de la medicina tradicional, defendida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y confirmada por la ciencia".

Empero, la estrategia es más ambiciosa. Se busca que la coca rebase la aceptación tradicional pasando al ámbito de la medicina científica. "La OMS debe incorporarla como un elemento medicinal, tradicional y, sobre todo, científico", sostiene uno de los asesores de este proyecto, Jorge Caro.

La jugada no está exenta de obstáculos. La principal se sitúa en la falta de investigación científica sobre la coca y sus propiedades, incluso en afán de buscarle otros usos legales..., un descuido recurrente en los anteriores gobiernos.

Por ello, se plantea la creación del Instituto Científico de la Coca y Salud Pública, a ser gestionado por los municipios yungueños o el Poder Ejecutivo. Su estructura debería incluir a los cocaleros del norte paceño, el Ministerio de Salud, las Alcaldías y la Universidad Pública.

"Para desbloquear la coca debemos ir a la ONU, el 2008, con argumentos técnico-científicos y no discursos. Debemos buscar las opciones para explotar al máximo las facultades de la coca. En Perú esto es una Política de Estado, aprovechándose así los espacios brindados por las convenciones. Entonces vamos a necesitar el apoyo de la Universidad Pública y del Estado, es su obligación", arguye Guillermo Mamani, dirigente cocalero de Chulumani.

Además, en el armado de esta cruzada ya se cuenta con el apoyo de algunas ONG europeas, para interceder internacionalmente por el libre acceso y exportación de este recurso de los Andes.

El potencial verde

¿Qué sabemos hasta ahora de la coca? Su composición nutritiva ya fue avalada por varias investigaciones. La más conocida proviene de la Universidad de Harvard, en 1975, que al compararla con otros alimentos estableció el alto grado nutriente en relación a ellos. (ver recuadro) "Este dato en vez de ser favorable es todo lo contrario. Los valores nutrientes de la hoja milenaria en estado natural es una solución transmitida por nuestros antepasados", comenta la investigadora María Eugenia Tenorio, quien lleva veinte años averiguando cómo aprovechar estos beneficios en la alimentación boliviana.

Sobre el tema, Reynaldo Molina, coautor del libro La hoja increíble, manifestó en 1993 que "la coca tiene facultades proteínicas muy similares a la leche y la carne. Con vitamina A en proporción semejante a la alfalfa, zanahoria y el diente de león. Adicionalmente, la vitamina C propia de los cítricos; la vitamina B, que es buena para los huesos; vitamina E y benzoína, que evitan problemas digestivos".

Sus alcaloides también proyectan importantes utilidades para la salud. Son catorce, y sumados a los aminoácidos, ácidos y las vitaminas A, B1, C y E, la tiramina, niacina y riboflavina, la convierten en una de las "plantas más completas del universo" en "nitrógeno no proteínico", que elimina las toxinas y patologías del cuerpo humano, proporcionándole dos propiedades: solubilidad e hidratación. (ver cuadro de la página 3) Estas propiedades son ingeridas por el cuerpo a través del "acullico" o "masticado de coca".

Con este diagnóstico, el camino para aprovechar la hoja de coca sin ningún tipo de restricciones a nivel mundial debería ser llano. Pero, ocurre lo contrario. ¿Por qué? Esto -según los cocaleros y paginas web de algunos movimientos sociales del mundo- debido a que existen empresas farmacéuticas, transnacionales, y otras "organizaciones" que mantienen el monopolio mundial de su distribución, empleo, comercialización y estudio.

La fuerza histórica

No obstante, el empleo de la "riqueza" inserta en la Mama Coca, como la llaman otros se remonta a períodos preincaicos. En medio de los pequeños grupos de indígenas que ocupaban los Andes en el periodo post glacial, en criterio del investigador Anthony Henman.

Los indios sudamericanos la utilizaban hace cinco mil años. Sólo el masticado de la coca puede explicar que los "chasquis" o mensajeros del imperio hayan sido famosos por su alto rendimiento físico. Uno de los principales investigadores bolivianos en el estudio de la hoja andina, el doctor Jorge Hurtado, también fundador del Museo de la Coca, brinda importantes datos en su archivo histórico.

Éste rememora que durante la conquista española, la coca tuvo que protagonizar un doble papel. Por un lado, en 1551, el Consejo Eclesiástico la condenó como el "Talismán del Diablo", por lo que se prohibió su uso.

Una medida contraproducente para la corona, ya que disminuyó la fuerza laboral de los "mitayos" o mineros esclavizados. Así la producción minera entró en crisis.

Ante esto, el Rey Felipe II de España, abolió esta determinación en 1573, pasando a ser un instrumento indispensable para consolidar la dominación, utilizándola como energético obligatorio para el trabajo interior-mina. Lo cual provocó la sobreexplotación de los mitayos. Incluso, se afirma que la hoja de coca fue la pócima secreta que permitió a los andinos sobrevivir a este período.

En la época colonial, el uso de la coca se extendió rápidamente, su comercio abastecía un mercado regional cuyo centro fue Potosí, y que abarcaba a Perú, Bolivia, Ecuador, parte de Chile y el norte argentino (un circuito rural del comercio que perdura hasta los días actuales, y que se extendió a otros estratos sociales del ámbito urbano).

Aparte, la relación entre minería y coca era tan estrecha, que el precio de la coca dependía del precio de los minerales. Esto le terminaría dando un verdadero valor de cambio. Se la utilizaba como modo de pago y, en determinado momento, su valor era tal que se la utilizaba en lugar del oro y la plata.

Actualmente, la coca sigue teniendo un precio energizante para el minero y el campesino. Cultura transmitida y conservada con la práctica del acullicu, utilizado en el campo laboral, social, ritual, medicinal o mágico (adivinación). Y el consumo de mate conforma otra forma de emplearlo.

Lo llamativo se presenta en el campo medicinal. Los aborígenes de Bolivia y Perú, conocían desde tiempos inmemoriales las propiedades farmacológicas de la coca. Su jugo era aplicado para la insensibilidad del dolor. De hecho, la sociedad inca empleó el principio anestésico de esta hoja para soportar el dolor de la trepanación.

La ciencia moderna recién en 1860 logró separar a su principal alcaloide, la cocaína, que pasó a ser el primer anestésico local, posibilitando la llegada de la cirugía.

El aporte del IBBA

Existen cuentas pendientes en la investigación científica sobre la hoja de coca en nuestro país. Un panorama contrario a lo sucedido en Perú, donde estudios de laboratorio con ratones, ya han brindado resultados más claros sobre las propiedades dietéticas de este recurso natural, posibilitando la industrialización a gran escala de productos que llevan este insumo.

A pesar de esto, existen algunos ejemplos importantes en nuestro país. El primero, proviene del Instituto Boliviano de Biología de Altura (IBBA). Datos presentados en el libro titulado Usos de la Hoja de Coca y Salud Pública, en 1997. Un emprendimiento realizado, más que todo, para desechar algunos mitos que pesaban sobre el uso tradicional de ésta y sus efectos en el ser humano.

El texto comienza reconociendo que los 1.800 títulos publicados sobre esta materia en el mundo -hasta ese momento-, demuestran que la especulación científica recae fundamentalmente sobre la cocaína antes que sobre la coca.

De 114 referencias, sólo doce, equivalente al 10,52 por ciento, correspondían a trabajos nacionales. Entre ellos, dos tercios en relación directa con la investigación efectuada por esta institución. "La lectura del total de información bibliográfica demuestra que la mayor preocupación que se tiene recae sobre la producción, circulación y consumo de cocaína, evidenciándose de este modo la preterición de estudios sobre la hoja de coca respecto al enorme interés que despierta la cocaína". Un primer aspecto estudiado respondió científicamente a la duda: ¿se consume cocaína con el acullico y la ingestión de mates de coca? La respuesta fue afirmativa, pero se esclareció que los índices son excesivamente mínimos.

En segundo lugar, para corroborar si el acullico mejora el esfuerzo físico, se observó que la capacidad para realizar un trabajo no aumenta con el masticado de coca, pero sí aumenta la capacidad para tolerarlo. Entonces, el "masticado" permite trabajar más tiempo, antes de que sobrevenga el agotamiento. Y los acullicadores consumen menos oxígeno durante el esfuerzo prolongado, asociado a un incremento de catecolaminas (epinefrina y norepinefrina), que también elevan el nivel de ácidos grasos, lo cual demuestra el uso, con preferencia, de las reservas de grasa del organismo.

En cuanto a los efectos del consumo tradicional de hojas de coca sobre la respiración, se comprobó en nativos residentes en la altura que el acullico tiene un efecto estimulador de los centros respiratorios, así como un efecto broncodilatador (asociado al incremento de catecolaminas), lo cual la torna en un producto ideal para contrarrestar el "mal de altura" o "sorojche". Además de incrementar la frecuencia cardiaca y la presión arterial durante el masticado de coca.

Cuarto, sobre los efectos del acullico en el metabolismo de la glucosa. El IBBA determinó que éste regula la liberación y/o acción de la Insulina, manteniendo niveles estables de azúcar en el organismo y mejorando la utilización de energía.

Y, sobre los usos de la coca y su relación con la hematología, tras determinaciones de la concentración de glóbulos rojos y plaquetas de la sangre, se remarcó que la coca provoca una disminución de la agregación de las plaquetas, lo cual explica la menor incidencia de trombosis.

La averiguación concluyó afirmando que la frecuencia alimentaria entre acullicadores y no acullicadores era similar, así como la distribución calórica entre carbohidratos, proteínas y grasas.

Una enemiga de la dependencia

Por su parte, el investigador boliviano Jorge Hurtado, realizó estudios sobre el acullico de la coca y su viabilidad para solucionar el tema de la drogodependencia, especialmente a la cocaína.

Su interés partió en 1984, cuando este médico psiquiatra, experto en drogodependencias del International Coca Research Institute con base en Holanda, observó que los grandes masticadores de coca, como el caso de los mineros - que la acullican de por vida-, no presentaban los problemas típicos de los dependientes de la cocaína. Al contrario, parecía provocar un equilibrio en su salud, por lo cual tampoco presentaban el característico "síndrome de abstinencia" cuando no disponían de coca.

Asimismo, al ver la ausencia de centros de tratamiento, ante la falta de apoyo estatal hacia estos enfermos, Hurtado hizo del acullico una alternativa real, culturalmente compatible y, sobre todo, barata para reemplazar a la cocaína.

La terapia de sustitución impulsada por este médico utiliza aproximadamente 200 gramos de hoja de coca, repartidos a lo largo del día y consumidos de la manera tradicional (acullico). Los resultados fueron alentadores: de cada 100 pacientes cuatro logran dejar totalmente la cocaína mientras el resto mejora su adaptación socioeconómica y su estado mental en forma significativa.

Y, con la ayuda de la UMSA (Instituto de Investigaciones Químicas) se ha perfeccionado el método, creando las pastillas de coca "Ajayo", como una forma de administrar la coca de modo más eficiente, ya que la técnica del masticado no es posible para todos.

Estos productos ya gozan de patente, y están avaladas por la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico y el Inlasa. Prontos a adquirir el grado de marca registrada, lo cual permitiría su distribución farmacéutica e, incluso, apuntar a la exportación.

La industria verde

La industrialización es un proceso que permite la obtención de diversos productos derivados a partir de un recurso natural, en base a la investigación científica.

Ya en 1987 -recuerda Jorge Caro- la Federación de Productores del Trópico de Cochabamba, propuso la creación de una planta industrializadora bajo la razón social de Planta Industrializadora de la Coca Tropical S.A. (Pictro SA). Sin embargo, ésta tropezó con la falta de incentivo gubernamental. Una constante de otras industrias, que se sumergen en la crisis, más aún con la restricción exportadora.

Como referencia, desde 1994 rige el Reglamento de Industrialización de la Hoja de Coca, que en su artículo tercero establece que "la industrialización de la hoja de coca debe estar dirigida al uso tradicional, aceptado por la Convención de Viena de 1988 y destinada a la fabricación de: anestésicos locales para uso odontológico y quirúrgico, medicamentos geriátricos y activadores metabólicos, alimentos concentrados; cosméticos, elixires, licores, vinos, jarabes y refrescos". Las diferencias con el Perú son abismales. En este país, también productor de coca, se explota al máximo el estudio científico de la hoja de esta planta. Gracias a ello, la Empresa Nacional de la Coca (Enaco) ya produce el extracto de coca, por el cual se logra vender "coca descocainizada".

Todo un aliciente para las ansias industrializadoras. Esto llevó recientemente a la aparición de dos nuevas bebidas energizantes, que inclusive ya tienen las puertas abiertas para la exportación. Una de ellas, es K-Drink producida cien por ciento sobre la base de la hoja de coca, sin saborizantes, preservantes ni colorantes artificiales, conservando las virtudes del mate. La otra, es Vortex Coca Energy Drink, que en su caso no contiene dos alcaloides: cocaína y egonina.

En cambio, la industria de la coca en nuestro país lucha por sobrevivir. Según datos al año 2000 del Centro Latinoamericano de Investigación científica (Celin) -los que se alteraron muy poco-, los derivados de la coca en Bolivia son generalmente referidos a mates puros o mezclados, pomadas, ungüentos, goma de mascar, licores, "piscos", pasta dental, "jarabes" para la tos, "para el hígado", digestivos y cosméticos. Sin embargo, en criterio del Celin, esta producción no cuenta con un mercado consolidado, por lo que la producción misma es esporádica y escasa, salvo en el caso de los mates. Entre estas industrias se tenía a Hansa Ltda., Certified, Fito Nature, Inalfa SRL, Ingacoca, Aleph, Lab. Coincoca, Cosméticos Naturales, Banllo (dentrífico), Alfa, King´s y Lupi (mates).

El valor científico

Desde el punto de vista crítico, especialistas en el tema postulan que la industrialización no debe ser vista para promover productos de diverso tipo, especialmente al tener como insumo a la coca. Aconsejan que primero se avale al derivado con el estudio científico.

Jorge Hurtado avanza a pasos gigantes en ello, ya que gracias a estudios rigurosos, ya lleva en su cuenta la industrialización de la coca en productos como el vino. Y hoy, con las pastillas "Ajayo" ha volcado este conocimiento a la creación de varias opciones, como el Ajayo multivitamínico, el tónico vigorizante físico mental y sexual, o el adelgazante natural, incluso habiendo una pastilla para combatir el sorojche de los turistas que gustan escalar.

Al respecto, Caro aclara que los cocaleros tienen claro el valor de la ciencia como posibilitadora de la industrialización de la coca. "No hablamos de trimates, licores, chicles. Tenemos que ir más allá, para ver hasta dónde sirve la producción de esta hoja para el mundo entero. Por ello, hay que determinar en qué lugar de la coca se sitúan sus propiedades nutrientes y de alcaloides. Eso sólo es posible con la ciencia, incluso para separar estos elementos", alega.

Por su parte, María Eugenia Tenorio, como microempresaria e investigadora, propone ir más allá del acullico. O sea consumir la coca íntegramente. "Para esto, se debería industrializar la coca en la harina, para que esté inmersa en las comidas. Con un 8 por ciento de coca molida en este producto, el valor nutriente estaría garantizado", expresa. Los cocaleros de Chulumani afirman que la "industria verde" debe ir de la mano con la mejora de la cosecha, para lograr coca de calidad. Ellos, sobre todo, apuntan a la industrialización de la coca en mates. Incluso, cuentan con un mercado asegurado: el ducado de Luxemburgo, algo no viable desde 1995 por las restricciones internacionales.

"Aparte, en Chulumani tenemos dos fábricas envasadoras de trimates y mates. El proyecto fue bloqueado y hoy están abandonadas y en desuso. Pero pueden ser recuperadas a futuro ", manifiesta Guillermo Mamani.

La exportación ansiada

En 1949, se introdujo una legislación en el Senado pidiendo la creación de un monopolio de Estado para la exportación de la hoja de coca, a ser centralizado en el Banco Agrícola de Bolivia. El Poder Ejecutivo rechazó la propuesta por ser inviable, dado que el Banco carecía de suficientes recursos para llevar a cabo el proyecto. Hoy, como sabemos, la libre exportación está "vetada".

Lo que sí es posible es la transfronterización racional de algunas toneladas de coca al año. El beneficiario a gran escala es Estados Unidos, que recibe el producto de Perú y Bolivia. En el primero mediante la Empresa Nacional de Coca (Enaco), y en nuestro país por medio de Albo export.

Estas cantidades, explica el Celin, son enviadas a la Stephan Chemical Co. de Maywood, donde mediante la ciencia tecnológica se extrae el clorhidrato de cocaína para elaborar productos que den sabor a los alimentos. Este "extracto de coca descocainizada" es vendido primordialmente a la Coca Cola. Y el alcaloide extraído es vendido a una firma farmacéutica, que luego lo distribuye como anestésico local. No obstante, está claro que la hoja de coca vuelve a sus países de origen, pero industrializada y con valor agregado, en forma de productos terapéuticos.

Además, nuevamente refiriéndonos al tema, la ciencia ha permitido que Perú separe de la hoja milenaria el clorhidrato de cocaína, la cual fue exportada a Estados Unidos y algunos países europeos. Sin embargo esto ha quedado en statu quo, según los críticos, en aras de cuidar el monopolio. Bolivia por el momento solamente ansía exportar materia prima. "Debería admitirse la exportación de la hoja de coca en su estado natural para que los demás países le den el uso adecuado. Con el tiempo, hay que apuntar a exportar productos manufacturados, con valor agregado. Por ello, exigimos la instauración del Instituto Científico de la Coca.

Estamos dejando que otros países nos llevan delantera. Se debe presentar un proyecto científico para que le digamos al mundo entero que la coca es de uso legal y que serviría para muchas cosas en el campo de la medicina", concluye Caro. La apertura del mercado internacional para la coca. Todo un desafío para la Convención de la ONU, en 2008. Las apuestas están abiertas.

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Comisión Mixta Asháninka - CIAMB-PERU - (Posted on Oct-10-2004)

Fuente: Quechua Network
Publicado por LaCocaLocaCompany @ 21:12
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Publicado por Invitado
miércoles, 30 de septiembre de 2009 | 14:44
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