contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

sábado, 05 de mayo de 2007

Crónica de un viaje a la región cocalera

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Dirigentes cocaleros durante una marcha pacífica en la ciudad de Huánuco (Foto: RPP)


La noche del último lunes 23 la tensión reinante en la ciudad de Huánuco a raíz de la presencia de los cocaleros parecía haberse esfumado. A los periodistas, es cierto, nos quedaba claro que en política ese deseo podría durar aquella noche. Se pensaba que algo no estaba bien, pues los dirigentes de los productores cocaleros acababan de aceptar sentarse alrededor de una mesa de trabajo regional, sin lograr nada a cambio del Gobierno Central.

Al día siguiente, luego de la instalación de la mesa, se esperaba el inicio de una serie de sesiones diarias destinadas a elaborar un proyecto alternativo de solución al problema cocalero, sin alteraciones inmediatas. Hasta entonces mi retorno a Lima se había visto pospuesto en dos oportunidades. Ese martes, en momentos que me encontraba a bordo del avión para volver a Lima recibí una llamada telefónica de Lenia Zevallos (dinámica corresponsal de RPP) para decirme que la calma de la noche anterior se había disipado abruptamente. Un grupo de cocaleros decidió salir de la sala de audiencias del gobierno regional de Huánuco en protesta porque se filtró una versión del supuesto incremento del número de erradicadores de plantaciones de hoja de coca en Yanajanca.

ImagenLos cocaleros recorren una de las principales calles de Huánuco (Foto: RPP)

Bastó tal denuncia para que el sector violento de los cocaleros la aproveche. Se habló de más de mil personas llegadas para operaciones de erradicación, sin que se muestre ningún video o foto, pero fue suficiente para desatar reacciones de violencia. Todos los esfuerzos que hacía el presidente regional Jorge Espinoza Egoávil para mantener la calma en la sala se vieron insuficientes, él mismo terminó convenciéndose que no había marcha atrás y así lo dijo en declaraciones a los medios de comunicación.

Para muchos aquella denuncia sólo se trató de una excusa para romper el diálogo. Cobró mayor fuerza en aquel momento la voluntad del sector duro de cocaleros que postulaba en sus reuniones internas dejar de lado el clima de paz que había reinado en Huánuco. Para ellos las condiciones estaban dadas para iniciar la marcha hacia La Oroya, con bloqueos de carreteras.

Eduardo Ticerán, presidente de la Central Nacional Agropecuaria y Cocalera del Perú (CENACOP), quien para este sector duro de cocaleros había flaqueado en las negociaciones por haber cedido mucho, terminó diciendo que ya no podía controlar la situación en su gremio y responsabilizó al gobierno central de un posible desborde social. El joven dirigente, salido de las canteras del aprismo, había dicho días antes que respaldaba los bloqueos de carreteras en Aucayacu y otras zonas de esa región selvática.

Dijo también que una eventual marcha hacia Lima era difícil porque significaba abandonar sus cultivos de hoja de coca durante varios días, pero que tampoco estaba descartada. Dejó entrever incluso que los cocaleros no podrían resistir los embates del frío en La Oroya, pues se requiere para ello un proceso de aclimatación, que podría durar varias semanas.

Durante el tiempo que estuvimos en Huánuco se pudo notar una clara división en el gremio cocalero. Hay hasta tres vertientes, entre ellas una que agrupa a los que discrepan con su dirigencia pero que participan en la lucha y otra que simplemente ha decidido no acatar este paro indefinido, pues no ven reflejadas sus demandas en los nuevos dirigentes.

Hay un tufillo de improvisación en las acciones que desarrollan, pese a que lanzan justificaciones como que forman parte de la estrategia de lucha. Hay, se nota, un grupo que confiaba más en Iburcio Morales y que éste impuso a Ticerán como su sucesor, sin que los represente como cocalero. Se dice que Eduardo Ticerán no tiene cultivos de hoja de coca y la actividad más conocida de su familia está vinculada a la panadería. Muchos cocaleros no confían en él por su militancia aprista. Hace algunos años fue alcalde de un centro poblado. Pero lo cierto es que Ticerán ya está en carrera política.

Por Walter Ccopa Aparicio

Fuente: RPP Noticias

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