contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

sábado, 28 de abril de 2007

Nelson Palomino admite existencia de vínculo entre algunos cocaleros y el narcotráfico

Discrepa con paro en el Monzón y pide “separar la paja del trigo”

El dirigente cocalero Nelson Palomino admitió hoy que sería "absurdo" negar el vínculo existente entre algunos sectores cocaleros radicales y el narcotráfico, y dijo, asimismo, no compartir la paralización y bloqueo de carreteras protagonizada por un gremio de agricultores en la zona del Monzón.

Palomino, presidente de la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios de las Cuencas Cocaleras del Perú (Conpaccp), marcó distancia con la facción liderada por Eduardo Ticerán, presidente de la Central Nacional Agropecuaria Cocalera del Perú (Cenacop).

Subrayó, por un lado, que su gremio no comparte el lema de "coca o muerte" que esgrimen los campesinos dirigidos por Ticerán porque tiene una connotación negativa que perjudica a los propios cocaleros, presentándolos como violentos.

"Sería un absurdo decir que no hay vínculo con algunos sectores (…) Por eso, la tarea de separar a los cocaleros del narcotráfico es bastante grande para el gobierno y para nosotros como agricultores", expresó a la agencia Andina.

Agregó, sin embargo, que la influencia del narcotráfico no sólo alcanza a ciertas zonas donde se cultiva la hoja de coca, principal insumo del clorhidrato de cocaína, sino también a algunos niveles del aparato público.

De allí que subrayó la importancia de "separar la paja del trigo" para que no se confunda a todo el gremio cocalero como cómplice en el abastecimiento de insumo a las bandas delictivas.

"Para evitar esa contaminación en nuestro gremio, hay que separar el trigo de la paja. Justamente con el censo cocalero podremos separarlo para deslindar de manera clara y contundente", opinó.

Palomino se mostró contrario, de otro lado, a las paralizaciones regionales y bloqueos de carreteras en la zona del Monzón, impulsado por el sector de cocaleros que dirige Ticerán, en rechazo a la erradicación de plantíos de hoja de coca.

"Desde la Conpaccp respetamos su posición porque cada cuenca tiene su particularidad y sus motivos, pero nosotros preferimos enfocar el problema de manera global", sostuvo.

Agregó que dentro de su organización no existe esa clase de expresiones, y prueba de ello es que mantienen contacto permanente con instancias de gobierno para intercambiar propuestas técnicas.

"Coca o muerte es un lema que radicaliza una propuesta y una petición un poco terca, sin fundamento. Nosotros preferimos otras expresiones democráticas: coca es cultura, coca es patria, o coca es nación", puntualizó.

En la zona del Monzón hay aproximadamente 1.000 campesinos que se dedican exclusivamente al cultivo de la hoja de coca, insumo base para elaborar la cocaína, cuyos niveles de producción han crecido alarmantemente en los últimos años en el país.

En Perú, se calcula que existen alrededor de 50.000 hectáreas de cultivo de hoja de coca, de las cuales sólo una décima parte se destina al uso tradicional, industrial o medicinal, mientras que el resto se vende a los narcotraficantes.

Perú es el segundo productor mundial de cocaína, después de Colombia.

Las bandas de narcotraficantes produjeron el año pasado en Perú alrededor de 180 toneladas de cocaína, pero sólo un 10 por ciento fue incautado por la policía, según datos del gobierno.

Fuente: ANDINA

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