Por: Hugo Cabieses, economista
San Jerónimo, 19 de Abril 2007
Al final de la pirotecnia mediática, se abrirá una mesa de diálogo con los agricultores cocaleros. Siempre ha sucedido así en los más de 14 conflictos cocaleros que se han producido desde 1999. Pero me preocupa que a esta mesa el gobierno no lleve propuestas nuevas sino más de lo mismo.
El "Plan de Desarrollo Agrario para las Zonas Cocaleras 2007-2011" por US$ 83 millones presentado por el Ministro Salazar, considero que es lo mismo que se hace desde hace 20 años financiado por la USAID (Agencia de Desarrollo de Estados Unidos) y la ONUDD (Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito). Este Programa de Desarrollo Alternativo (PDA) ha tenido pequeños éxitos, pero enormes fracasos. Sin una evaluación seria e independiente – de USAID y de la ONUDD - de lo que se ha hecho anteriormente, considero grave que se repitan los errores estratégicos del PDA.
El problema central de la propuesta del Ministerio de Agricultura es que se trata de promover y financiar monocultivos de exportación para cumplir con una fórmula en mi concepto equivocada. Es decir coca = cocaína = US$ = exportación. Por lo tanto, se debe ubicar un producto de exportación que reemplace a la coca.
Esta estrategia no tiene viabilidad agro-ecológica en zonas de selva alta en donde se cultiva coca. Pero además, no tiene sostenibilidad económica más allá de algunos pocos años ya que “el suelo no aguanta”. A esto se añade la inexistencia de créditos rurales, precaria asistencia técnica orientada al uso de químicos, mercados internacionales inseguros, arrasamiento de nuestra biodiversidad y no sostenibilidad en el tiempo.
Tales han sido y son los casos del quinteto anti-ecológico de “cultivo motor de exportación”. Se propone porfiadamente seguir promoviendo café, cacao, palma aceitera y palmito. La coca para el “narcotráfico” es el sexto cultivo anti-ecológico que se busca erradicar y sustituir. Pero su erradicación o fumigación provoca tanto más efectos medio-ambientales que los productos estrella del PDA.
Si agregamos ganadería mayor - las vacas "pisan" la ecología y tumban bosques para pastos -, la reforestación en plantación de especies rentables - caoba y cedro para dentro de 50 años - y caña de azúcar o soya para bio-combustibles como quieren los presidentes Bush y Lula, tenemos el mejor escenario presente y futuro para que el Perú sustituya cultivos de coca por calentamiento global. Si se insiste en el Programa de Desarrollo Alternativo (PDA) impulsado en los últimos 20 años, en realidad se promoverá un verdadero Plan de Destrucción de la Agricultura Amazónica (PDAA) en reemplazo de los cultivos de hoja de coca.