Cientos de campesinos cocaleros se manifestaron el martes en la ciudad peruana de Tingo María en protesta por la erradicación forzosa de sus cultivos y mantuvieron el bloqueo de carreteras, mientras el gobierno sigue en su postura de no negociar.
La región de Huánuco, a unos 500 kilómetros al sureste de Lima y en estado de emergencia desde febrero, vivió su segunda jornada de paro indefinido con la amenaza de los huelguistas de radicalizar sus medidas y dejando prácticamente paralizada esta zona selvática.
Allí se produce una buena parte de la hoja de coca, materia prima de la cocaína, una actividad a la que se dedican más de 60.000 familias en Perú.
Los empobrecidos campesinos marcharon por Tingo María para mostrar su oposición al plan de erradicar sus cultivos bajo la justificación de que éste es su único sustento económico.
En un ardiente discurso, el líder de la Central Nacional Agropecuaria Cocalera del Perú (CENACOP), Eduardo Ticerán, considerado un radical, repitió la consigna "coca o muerte", tras denunciar que el gobierno pretende militarizar la región.
Después dijo a un reducido grupo de periodistas que las organizaciones cocaleras peruanas mantienen contactos con sus pares de Bolivia, Venezuela, Ecuador, Cuba y Argentina.
Explicó que su propósito es "articular una red a nivel latinoamericano para hacer una defensa cerrada en 2008" y detalló que esta iniciativa responde, según sus palabras: "al temor de que el servicio de inteligencia trunque nuestros planes".
Ticerán manifestó que esta segunda jornada de huelga no ha sido un fracaso, aunque abogó por "cuidar las fuerzas para más adelante".
Insistió en dialogar con el gobierno del presidente Alan García y criticó al ministro del Interior, Luis Alva Castro, por viajar a la zona sin propiciar un encuentro con los huelguistas.
Alva Castro realizó el martes una visita relámpago a esta región para inspeccionar la carretera Fernando Belaúnde Terry, afectada por los bloqueos, y reunirse con altos mandos policiales.
Y es que esta zona es una de las más amenazadas por la violencia ya que, además de ser proveedora de coca, allí opera "Artemio", el único dirigente histórico de Sendero Luminoso que sigue en libertad y quien se habría aliado con el narcotráfico.
En Tingo María, cuya economía depende principalmente de la hoja de coca, la mayor parte de los comercios permanecieron cerrados y se comenzó a sentir el desabastecimiento de productos, según relataron los residentes.
Sus calles estuvieron fuertemente resguardadas por las fuerzas del orden y los bloqueos continuaron en la vía Fernando Belaúnde Terry, que une varios puntos de la selva peruana, especialmente en el tramo entre Tingo María y su vecina Aucayacu.
Los manifestantes colocaron inmensos troncos de árboles y en algunos casos quemaron neumáticos sobre la calzada.
Además, a lo largo de la vía hacia Aucayacu, agentes de la policía patrullaron el área con armas automáticas, un día después de que se produjera un supuesto ataque con el resultado de varios heridos, sobre el que las autoridades rehusaron pronunciarse.
El presidente peruano, Alan García, dejó claro el lunes que el gobierno no se va a plegar a las demandas de los cocaleros, insistió en que no habrá negociación y culpó a los narcotraficantes de estar detrás de la huelga.
También el presidente regional de Huánuco, Jorge Espinoza Egoavil, reconoció que el narcotráfico estaría detrás del paro.
"Por la capacidad económica que manejan sí es posible que estén participando (los narcotraficantes). Además son los primeros interesados ya que si se erradica la hoja de coca tendrán problemas", manifestó a la agencia oficial Andina.
Advirtió, además, que de no iniciarse negociaciones con el gobierno central la protesta podría tornarse violenta.
Perú es, después de Colombia, el segundo productor de hoja de coca y cocaína, según el Informe Mundial de las Drogas 2006 de Naciones Unidas.