La Paz, 10 abr (EFE).- Estados Unidos pidió al gobierno del presidente de Bolivia, Evo Morales, resultados y no sólo "deseos" en la campaña de erradicación de hoja de coca iniciada hoy en una región andina de Bolivia, cuyos campesinos anunciaron que se oponen a la medida.
"Nosotros consideramos este paso muy importante porque, a nuestro juicio, es esencial hacer algo para bajar el cultivo de coca", declaró el embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, según recogen hoy varios medios locales.
Oficiales y soldados del Ejército se desplazaron ayer a Caranavi, en la zona de Yungas del departamento de La Paz, para poner en marcha a partir de hoy el plan de erradicación voluntaria de hectáreas de coca propuesto por el presidente Morales.
"Queremos ayudar al gobierno (boliviano) en su esfuerzo", insistió Goldberg al respecto.
Mientras, el dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Rufo Calle, anunció hoy en rueda de prensa que los productores de Yungas no están de acuerdo con la política gubernamental de reducción de cultivos.
Calle argumentó que la coca que se cosecha en esta zona "no va al narcotráfico", sino que se destina a un consumo tradicional que los campesinos "van a defender".
Agregó que el gobierno quiere disfrazar con la palabra "racionalización" una erradicación que, en su opinión, va en contra del proyecto de Morales para ampliar los cultivos legales de la hoja desde las 12.000 hectáreas que estipula la normativa actual hasta las 20.000.
Estados Unidos ha subrayado en reiteradas ocasiones que más plantaciones derivarán en una mayor producción de cocaína y, por ello, el embajador Goldberg afirmó que su país prestará apoyo logístico a Bolivia para lograr reducir la coca en Caranavi.
La semana pasada el jefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), coronel René Sanabria, reveló a Efe que dos toneladas de cocaína salen cada mes de Bolivia en promedio y la policía decomisa 1,3 más.
El representante de la CSUTCB estuvo acompañado hoy por varios dirigentes campesinos de Yungas, quienes también hicieron público su desacuerdo con la erradicación voluntaria al comentar que, en este mes, van a definir con los productores de la región posibles medidas de presión para que ese plan no se ejecute.
Según la CSUTCB, en la zona hay más de 20.000 personas dedicadas al cultivo de la hoja y unas 100.000 familias viven directamente de lo que generan estas plantaciones. EFE