La orden del presidente Alan García (usar aviones A37 para bombardear las pozas de maceración de pasta básica) es disparatada y no hay forma alguna de cumplirla.
Primero, el Ministerio del Interior no tiene esos aviones de combate ni los va a tener nunca. Solo los posee la Fuerza Aérea del Perú (FAP).
Segundo, la FAP está prohibida por ley de intervenir en la lucha antidrogas, salvo en la interdicción aérea, que no se realiza desde hace siete años, y probablemente no se reanude nunca, sencillamente porque la droga ya no sale en avionetas.
Tercero, las pozas de maceración no se pueden bombardear desde el aire porque no se ven, se encuentran ocultas bajo la espesura de nuestra selva.
Cuarto, así las vieran, sería realmente imposible que un A37, que es un avión a reacción, les acertara, porque son demasiado pequeñas, están en las quebradas y la aeronave va demasiado rápido como para atinar en el blanco.
Quinto, los operarios de las pozas muchas veces son niños y campesinos pobres, a los que el narcotráfico hace trabajar por unos cuantos soles. No se les debe bombardear.
Esto es una muestra más de que el actual gobierno no tiene idea de qué hacer en la lucha antidrogas. En realidad, hace muy poco. Todo se reduce a palabras duras.