Los representantes de los poderes legislativos de Latinoamérica y el Caribe se congregaron con miembros de la parroquia 23 de Enero de Caracas. Rechazaron la violación a los derechos humanos mediante la aplicación de leyes o la construcción de muros y cercas. Condenaron el bloqueo a Cuba y la ocupación de la base de Guantánamo
“En la Declaración de Caracas se recoge el espíritu de unidad, integración, solidaridad y compromiso de los pueblos de Latinoamérica y el Caribe por parte de los parlamentarios que asistieron a esta reunión. De igual manera, resalta la voluntad de continuar trabajando conjuntamente para atender la problemática social de nuestros países, asumir la defensa de nuestros recursos naturales, preservar el medio ambiente y garantizar la seguridad alimentaria”, expresó Darío Vivas, diputado venezolano y presidente de la reunión del grupo de Latinoamérica y el Caribe en el acto de clausura de la reunión del Grulac
Según Vivas, este encuentro de parlamentarios sirvió para expresar el sentimiento colectivo y reivindicar la importancia del papel que desempeñaron nuestros Libertadores en favor de la unidad latinoamericana y caribeña. En la cita de Caracas, se exhortó a librar una lucha en contra de las políticas hegemónicas del Imperialismo estadounidense y a crear los mecanismos que permitan el desarrollo de un mundo multipolar. El encuentro permitió “establecer lazos estrechos de mayor relación entre los parlamentos de Latinoamérica y el Caribe y demostrar que estamos unidos por un mismo porvenir”.
Durante los tres días que duró el evento destacaron las participaciones de Haití y Dominica – países no miembros del Grulac- los cuales aprovecharon esta reunión interparlamentaria regional para solicitar su inclusión ante este organismo internacional. En este punto, Vivas manifestó la intención del Grulac de solicitar y facilitar la entrada de nuevos países y de los parlamentos Indígena y Amazónico como observadores permanentes ante la Unión Interparlamentaria Mundial.
Como muestra del parlamentarismo de calle, los representantes de los poderes legislativos de Latinoamérica y el Caribe se congregaron con miembros de la parroquia 23 de Enero de Caracas, en la plaza La Integración, para llevar a cabo un encuentro conversatario con la finalidad de intercambiar opiniones entre los delegados del Grulac, líderes y voceros comunitarios de Venezuela.
Resoluciones acordadas en la Declaración de Caracas
Entre las resoluciones que quedaron plasmadas en la Declaración de Caracas, destacan sesionar de manera ordinaria, periódica y rotativa en las ciudades de América Latina y el Caribe a fin de debatir temas regionales. Decidieron promover y defender los derechos de los inmigrantes y rechazar la violación a los derechos humanos mediante la aplicación de leyes o la construcción de muros y cercas, sin tomar en cuenta la realidad socio-económica de los pueblos.
La Declaración repudió y condenó el bloqueo a Cuba y la ocupación de la base de Guantánamo desde “donde se viola flagrantemente la soberanía de este pueblo hermano y los derechos humanos de personas de otros países ilegalmente detenidas”. En este sentido, quedó plasmada la condena a las prácticas unilaterales y militaristas de algunos países que establecen bases militares extranjeras y financian grupos subversivos que desestabilizan a los gobiernos legítimos en la región.
La Declaración de Caracas hace un llamado a los países desarrollados a proteger el medio ambiente en virtud de la responsabilidad que tienen con su deterioro. Los exhorta a ayudar a los países en desarrollo en este proceso, mediante recursos económicos y tecnológicos.
Entre otros puntos, se exige no penalizar ni estigmatizar la utilización de la hoja de coca, incluida en la Lista I de Estupefacientes de la Convención Única de las Naciones Unidas de 1961, la cual prohíbe su producción, industrialización y comercialización. Se expresa en la Declaración “la necesidad de declarar la hoja de coca, en su estado natural, patrimonio cultural de los pueblos indígenas andino-amazónico por su uso medicinal y ritual y por su valor social y religioso”.