contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

martes, 30 de enero de 2007

La Diplomacia de la Coca

Desde Bolivia y el Perú hubo varios intentos de cambiar el estatus de la hoja de coca en las listas de la Convención Única de 1961. El derecho fundamental de los pueblos indígenas al consumo tradicional de la hoja de coca quedó recogido de alguna manera en la Convención de las Naciones Unidas de 1988, a través del artículo 14, donde se establece: “Las medidas que se adopten deberán respetar los derechos humanos fundamentales y tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales lícitos, donde exista evidencia histórica al respecto, así como la protección del medio ambiente”.1

Esta provisión bien podría ser la excepción de la regla, pero además de ser ambigua, no funciona en la práctica. una contradicción que fue reconocida por la Junta Internacional para la Fiscalización de Estupefacientes JIFE en su informe de 1995, donde dice: “Así, el mate de coca, considerado inocuo y legal en diversos países de América del Sur, forma parte de una actividad ilegal según lo estipulado en la Convención de 1961 y en la Convención de 1988, aunque no era esa la intención de las conferencias plenipotenciarias en que se adoptaron dichas convenciones”. 2

El articulo 14 fue añadido, modificando la redacción original, gracias a los esfuerzos de las delegaciones boliviana y peruana que se opusieron a la tipificación como delito del uso, consumo, posesión, adquisición y cultivo de la hoja de coca para consumo personal. Bolivia hizo la reserva formal a la ratificación del convenio.3

A principio de los años noventa, gobiernos.4 y organizaciones sociales se esforzaron para volver a poner el tema en la agenda política de la ONU llamando la atención particularmente sobre el carácter injusto del estatus de la hoja de coca.



1 Convención de las Naciones Unidas contra el Trafico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988, artículo 14, inciso.2.
2 (E/INCB/1994/1/Sup.1: 11).
3 Las reservas hechas por Bolivia en la firma y ratificación del Convenio contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988 explican en detalle sus motivos.
4 Como el de Bolivia en 1987-88, cuya cancillería promovió el artículo 14 de la Convención de Viena de 1988. También en 1989-92, cuando el Presidente Jaime Paz promovió "la Diplomacia de la Coca". La cancillería peruana hizo otro tanto entre 1988 y 1992 cuando diseñó y trató de impulsar la “Estrategia de Revalorización de la Hoja de Coca”, y luego en 1994 cuando firmó con el gobierno boliviano la “Declaración de Ilo”, pero estos planteamientos fueron abandonados en 1996.


Fuente: Transnational Institute

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