El presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo el sábado que no tiene que pedir "permiso a nadie" para industrializar la hoja de coca, luego de que Estados Unidos rechazó la nueva política del gobierno boliviano destinada a incentivar la producción legal en el país sudamericano.
Morales habló durante el inicio de las obras de construcción de una planta procesadora de coca, anís y manzanilla en la población de "Lauka Ñ," en pleno trópico de Cochabamba, 550 kilómetros al este de La Paz.
La planta tendrá un costo de 250.000 dólares y contará con el financiamiento de Venezuela.
"No tenemos que pedir permiso a nadie para la industrialización de la hoja de coca," dijo Morales en respuesta a declaraciones del embajador de Estados Unidos en Bolivia, Philip Goldberg.
"Nuestra decisión es industrializar ese producto natural," agregó.
Estados Unidos rechazó el nuevo programa nacional que busca incentivar la producción legal de la hoja de coca hasta un máximo de 20.000 hectáreas en las zonas tradicionales de los departamentos de La Paz y Cochabamba.
La ley antidrogas de Bolivia sólo permite 12.000 hectáreas en las zonas tradicionales que están en los Yungas y Apolo, en La Paz, y Yungas de Vandiola, en Cochabamba.
Pero la embajada de Estados Unidos, en base a informes satelitales, sostuvo que la producción de coca en Bolivia tuvo un inusual incremento en los dos últimos años, hasta las 26.500 hectáreas.
Estados Unidos y Bolivia mantienen un convenio general para la cooperación técnica y el compromiso de luchar contra la elaboración, tráfico y consumo de drogas ilícitas en el marco de la responsabilidad compartida.
El monto de cooperación de Estados Unidos a Bolivia asciende a alrededor de 33 millones de dólares para el próximo año, 25 por ciento menos que el actual.