viernes, 15 de septiembre de 2006
La erradicación de la hoja de coca y el diálogo con el Gobierno
Fuente: Ideele radio
La lucha de los agricultores cocaleros para lograr se suspenda la erradicación de cultivos de la hoja de coca, se manifiesta hoy en dos niveles. Primero a través del Congreso de la República con algunos representantes de los campesinos cocaleros y en segundo lugar mediante la protesta en las calles. El diálogo llegó ahora a su más alto nivel, pues el presidente del Consejo de Ministros Jorge Del Castillo, anunció la creación de una Comisión Multisectorial para resolver las divergencias y avanzar en las coincidencias entre ambas partes.
Ante esta situación, Ricardo Soberón, especialista en temas cocaleros sostiene que es peligroso que se desarrolle un diálogo con erradicación compulsiva adjunta, pues aún existe fragilidad por parte del gobierno para establecer una política realista entorno a la hoja de coca, por lo cual refirió los dirigentes cocaleros plantean tres demandas fundamentales. “Punto uno, cambios en la institucionalidad de DEVIDA, para que no sea una isla dentro de la estructura de la administración pública. En segundo lugar, que el APRA exprese una voluntad política a favor de obedecer el mandato del Tribunal Constitucional, en el sentido de que tengamos por fin una ley general sobre el régimen de la hoja de coca. En tercer lugar, la necesidad de eliminar una práctica absolutamente ineficiente que es la erradicación de cultivos, pues las toneladas de cocaína siguen saliendo como “Pedro por su casa” y nosotros seguimos obedeciendo patrones que provienen de Estados Unidos”. El especialista señaló además que tras la aproximación de las elecciones municipales y regionales, los dirigentes cocaleros buscarán plantear espacios colectivos de concertación, que den inicio a un debate nacional sobre este tema.
Por su parte, Nelson Palomino, presidente de la Confederación Nacional de Cuencas Cocaleras del Perú sostuvo que a pesar de la intención de diálogo del gobierno para tratar la agenda cocalera, existe aún desconfianza en el movimiento con respecto a las decisiones del Ejecutivo. “Siempre en un proceso democrático de gobierno, nos dan esas intenciones de diálogo pero no confiamos. Estamos pendientes, prueba de ello, el día 18 de este mes nos vamos a reunir nuevamente para instalar la mesa técnica referente a los problemas del desarrollo alternativo - entre comillas - en las cuencas cocaleras, que a nada bueno a conducido este programa. Casi más de 20 mesas de diálogos con el gobierno anterior y no hubo resultado alguno, sólo marchas sobre marchas, problemas, muertos y heridos. El sembrador de la hoja de coca no es el culpable del narcotráfico y debemos personificar esfuerzos para luchar contra este flagelo que ataña a nuestra juventud”.
Ricardo Valdez, ex Viceministro del Interior resalta que el diálogo entre el gobierno y los dirigentes de las cuencas cocaleras podría quedar de lado y volver a las manifestaciones en las calles, esto debido a que muchas de las demandas como la suspensión de las operaciones de erradicación y la industrialización de la hoja de coca son casi imposibles. “Definitivamente sí se puede dar una ruptura del diálogo, sobre todo si es que se acepa la no erradicación, aceptar la no erradicación sí me parece una locura, porque significaría inmediatamente validar que existen grandes cantidades de hoja de coca que van a abastecer el narcotráfico, por lo tanto puede seguir produciendo cocaína. La posibilidad de industrialización a gran escala es muy remota, es a mi modo de ver una suerte de encontrarle un camino legal hacia los excedentes, que no está mal pero es mínima, es ínfima. Creo que DEVIDA podría descentralizarse más y tener un rol más activo en las cuencas cocaleras”.
Valdez Cavaza afirmó que el tema de la hoja de coca supone una política integral en la se deberá de fortalecer diferentes acciones de prevención y de desarrollo alternativo, pues actualmente casi el 90% de la hoja de coca del Alto Huallaga va al narcotráfico, misión que deberá de afrontar el nuevo presidente de DEVIDA y ex Ministro del Interior, Rómulo Pizarro.
Tras la elaboración de este análisis y cuando la conclusión parecía ser que esperaríamos que el diálogo entre el Ejecutivo y los dirigentes cocaleros seguiría su curso, el pasado 11 de septiembre, las agresiones volvieron a ser protagonistas de esta problemática nacional. Alrededor de 30 campesinos heridos fue el saldo de un enfrentamiento entre la policía nacional y campesinos cocaleros en la localidad de Sión en el departamento de San Martín. Las reacciones no se hicieron esperar.
La congresista Nancy Obregón resaltó que de no suspenderse las medidas de erradicación de los cultivos de hoja de coca, no se continuará con el diálogo, demandando así que el gobierno termine de una vez por todas con esta medida represiva. “Mientras no se paralice y no se suspenda las medias de erradicación compulsiva de hoja de coca compulsiva, creo que no se va a poder dialogar con el gobierno el día 18. Me temo que esta situación se agrave y el gobierno recién va a probar de su propia medicina. No nos pueden engañar, no nos pueden ilusionar teniendo un diálogo con el gobierno para buscar los mecanismos de una solución adecuada sobre este problema tan latente, tan complejo, cuando ahora nos están metiendo bala. Creo que lo que buscamos nosotros es solución y pido desde este espacio al presidente de la República, que tome medidas que efectivicen la paz, se tranquilice y se vuelva a la calma”.
Elsa Malpartida, representante del Parlamento Andino y defensora de los intereses de los agricultores cocaleros, fue aún más radical y señaló que ante los hechos de violencia ocurridos en Sión, se estaría evaluando una huelga nacional de cocaleros. “Yo no sé de que diálogo hablamos cuando se están matando entre campesinos y policías. Claro que sí se puede romper porque si estamos en diálogo, no cabe ninguna cordura de que ese este erradicando y metiendo bala a los campesinos, que lo único que dicen al gobierno es que los entienda, que les están erradicando sin darle nada a cambio. Realmente no hay derechos humanos para los campesinos, el gobierno tiene que entender primero que tienen que pacificar la zona, no se puede seguir así. Este es una guerra entre peruanos y realmente estamos pensando en de repente hacer una huelga nacional de cocaleros que de una vez se imponga ante el gobierno peruano que no toma con seriedad los problemas agrarios”.
Tras estos argumentos, Roger Rumrill, especialista en temas de narcotráfico señaló que el diálogo entre el gobierno y los campesinos cocaleros no debe romperse, pues de lo contrario diversos conflictos entre la policía y los agricultores podrían intensificarse en las próximas semanas. “Lo único que le queda a este gobierno y en especial en este caso a DEVIDA y a Rómulo Pizarro es dialogar con los campesinos, activar la mesa de diálogo con todos los productores de hoja de coca y luego sincerar las cifras de los éxitos supuestos logrados por DEVIDA. Si no hace eso, realmente todo lo que ocurra en las próximas semanas será más de lo mismo y peor”. El Ejecutivo tiene hoy la tarea de evaluar las demandas de los agricultores cocaleros y decidir el mejor camino para poner fin a esta problemática, que implica conducir adecuadamente las políticas contra las drogas en el país.













