lunes, 21 de agosto de 2006
The New York Times dice que fracasó el Plan Colombia: no bajó la oferta de cocaína en USA
Agencia Total News
20/08/2006
Urgente24 señala desde hace tiempo que la realidad del combate contra el narcotráfico es que el gramo de cocaína no aumentó en las calles estadounidenses, y la sociedad debe reflexionar acerca de cuál es la estrategia correcta. "The New York Times" editorializó acerca de esta situación.
"The New York Times" publicó estadísticas y opiniones de expertos en la lucha contra las drogas en un artículo, titulado "La coca colombiana sobrevive los planes de USA para destruirla", alegando que el objetivo inicial del plan, cuando se inició en el año 2000, era reducir los cultivos en un 50% en 5 años.
Pero, según el diario, después de 6 años y más de US$ 4.700 millones invertidos, el problema no ha cambiado.
Por un lado, dice el "Times", existen en Colombia las mismas hectáreas de coca sembrada que cuando se comenzó la masiva fumigación aérea en el año 2000. Peor aún, los cultivadores han dispersado los cultivos a zonas remotas y en plantaciones pequeñas, lo que hace aún más difícil su detección y destrucción.
Además, dice el artículo, Colombia junto a Perú y Bolivia siguen produciendo la suficiente cantidad de coca como para abastecer el mercado mundial, mientras que los precios de la coca en las calles estadounidenses siguen estables y su pureza está subiendo, dos claros indicadores de que la disponibilidad de la droga continúa siendo alta.
"Si fuéramos a evaluar el Plan Colombia por sus criterios iniciales, el resultado de la lucha contra la droga sería dudoso, en el mejor de los casos. Podemos alterar la metáfora -estamos viendo la luz al final del túnel, etc.- pero lo que queda finalmente son resultados descorazonadores a la hora de reducir la cantidad de droga que llega a USA", concluyó Rusell Crandall, ex asesor de la Casa Blanca y uno de los expertos entrevistados por el "Times".
El matutino neoyorkino también cita a fuentes de la administración Bush, para los cuales la conclusión es diferente. De acuerdo con John Walters, zar antidrogas de USA, "en los últimos 5 años se han comprimido los cultivos. Lo que se ve es que el tráfico y los cultivos que quedan ahora en Colombia están bajo intensa presión".
Los funcionarios sostienen, a su vez, que la lucha contra las drogas ha debilitado a guerrillas y paramilitares, que se nutren de su tráfico, lo cual se traduce en estabilidad para Colombia.
No coincide con la información proveniente de Colombia.
La revista EDICIÓN i publicó lo siguiente, hace algunos días, en el Nº 118:
"Es increíble que nadie se haya dado cuenta de que en Colombia se produce mucha más cocaína de la que hablan los informes" dijo el vicepresidente colombiano Francisco Santos, sin ocultar su molestia, el pasado 5 de junio en una cumbre con la Policía Antinarcóticos colombiana y la Agencia Antinarcóticos de la embajada de USA, NAS.
En la reunión, realizada en la sede de la Vicepresidencia, Santos recibió un informe sobre los resultados de un estudio realizado durante 14 meses por la Subdirección Estratégica y de Investigaciones de la Dirección Nacional de Estupefacientes, DNE, según el cual las cifras sobre producción de cocaína en Colombia habían sido mal estimadas en los últimos años. Eso explica porqué las estrategias diseñadas para enfrentar el fenómeno no produjo los resultados esperados y el negocio se encuentra tanto o más floreciente que antes.
En la cumbre participaron seis funcionarios de primera línea de la DNE, encabezados por el subdirector Carlos Medina. Él explicó que 20 expertos de la Dirección, apoyados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, habían viajado a las principales zonas de producción de coca -Guaviare, Putumayo, Caquetá, Catatumbo, sur de Bolívar, Sierra Nevada de Santa Marta, Meta y la región Pacífico, entre otras- para medir el rendimiento de las cosechas cocaleras.
“Entrevistaron a 1.389 cultivadores de hoja de coca y practicaron pruebas de cosecha en 463 lotes sembrados -contó Medina-. Y descubrieron que la productividad de la mata de coca era muy superior a lo que se creía”. Además, explicó que en Guaviare, Meta y Catatumbo los narcotraficantes habían tecnificado las cosechas y que por eso lograban sacar más de seis al año, cuando la cifra estimada era de cuatro.
“En Colombia, en las 85.750 hectáreas sembradas de hoja de coca producen anualmente 776 toneladas métricas de cocaína, 279 toneladas más de las que estimaba la Policía y 231 más que las que USA tenía en sus cálculos”, dijo Medina.
El análisis de los datos plantea interrogantes sobre la efectividad de la fumigación con glifosato y, además, desvirtúa el argumento de las autoridades antinarcóticos según el cual la droga que exportan los narcotraficantes proviene de stocks o existencias de cocaína que tienen guardadas en diferentes lugares del país. “Los narcos no necesitan guardar coca porque el mercado les exige coca y más coca”, dijo el funcionario.
LA POLÉMICA
Las conclusiones del estudio, que los funcionarios de la DNE presentaron sobre la realidad de los cultivos ilícitos en Colombia provocaron conmoción gubernamental.
Un coronel de la Dirección Antinarcóticos de la Policía, pidió permiso al general Jorge Barón Leguizamón, Comandante de dicha Dirección, y dijo: “Los datos del informe de la DNE son diferentes en todo a los que la Policía maneja. Es necesario estudiarlos con mayor detenimiento antes de producir conclusiones”.
Acto seguido, otro de los asistentes sugirió que un laboratorio especializado analizara las hojas de coca que había examinado la DNE para establecer si el rendimiento de la mata era tan alto como decía el estudio.
Para responder a las objeciones, Medina explicó que la metodología utilizada en el estudio había sido aplicada en 40 países y que tenía el aval de Naciones Unidas y el Departamento de Agricultura de USA.
El vicepresidente Santos concluyó la reunión diciendo que había llegado el momento de trazar una política más efectiva contra las drogas. “Muévanse, señores -les dijo-. Las cifras son contundentes, que no se diga ahora que el estudio está mal hecho porque fue realizado por colombianos”.
Días más tarde el estudio fue presentado al ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt de la Vega; al director de la Policía, general Jorge Daniel Castro, y a otros funcionarios de la Embajada de USA.
En esas presentaciones, los funcionarios de la DNE explicaron que, según el Sistema Integrado de Monitoreos de Cultivos Ilícitos, Simci, en 2005 fueron detectadas 85.750 hectáreas sembradas de coca que produjeron cerca de 567.400 toneladas de hoja para procesar y que, según las conclusiones del estudio de la DNE, los narcotraficantes habían sacado 776 toneladas de cocaína de primera calidad.
Las conclusiones del estudio de la DNE dejaron incómodas a algunas autoridades encargadas de combatir el narcotráfico porque se puso en tela de juicio el trabajo de un equipo de gente que funciona en la Embajada estadounidense, cuya misión es medir la producción del alcaloide, y que a finales del año pasado produjo un informe según el cual en Colombia fueron producidas 545 toneladas de cocaína, es decir, 231 menos de las estimadas por la DNE.
Por su parte, la cifra de la Policía Antinarcóticos fue de 497 toneladas, 279 menos que las de la DNE. Cada tonelada es mucho dinero y hay cientos de toneladas de diferencia.
Según la Policía Antinarcóticos colombiana, en 2000 había 163.289 hectáreas sembradas de coca y cinco años más tarde la cifra había caído a 85.750 hectáreas como consecuencia del éxito de los programas de erradicación manual y aérea. Y en cuanto a los decomisos, en 2002 cayeron 81 toneladas y en 2005 el número subió a 169.
Sin embargo, los expertos de la DNE consideran que estas cifras no guardan relación con un indicador clave: el precio del kilo de coca en USA y Europa –US$ 35.000 y € 50.000-, se mantiene estable, y la calidad del alcaloide, no se ha deteriorado.
“Era una suspicacia obvia -aseguró a Juan Carlos Vives, director de la DNE, quien renunció a su cargo poco después-. Si la droga era atacada desde las cosechas hasta su distribución y los precios en el exterior continuaban estables, era porque seguía saliendo mucha droga”.
De esto surgió la necesidad de adelantar el estudio que hoy le causa tanto escozor a las autoridades antinarcóticos porque arroja resultados que cuestionan sus cifras. Mientras ellas calculan que en 2003 la producción de coca fue de 500 toneladas y en 2004 de 464 toneladas, la DNE dice que en realidad fueron 776 toneladas y 728 toneladas, respectivamente.
“Más allá de las cifras, el estudio de la DNE es razonable si se tiene en cuenta que la movilidad de la oferta es muy grande en Colombia, y que hay nuevos escenarios donde las variedades presentan una mayor productividad”, sostiene Camilo Echandía, analista del conflicto interno y el narcotráfico.
El analista Alfredo Rangel coincidió: “El informe es preocupante pero ojalá no ocurra, como con otros análisis, que no han tenido impacto en el Gobierno o en las instituciones que luchan contra este flagelo”.
El Director de la Policía Antinarcóticos, general Jorge Barón Leguizamón, reconoció que los organismos encargados de enfrentar el narcotráfico deben ser más creativos. “Según el estudio de la DNE se recogen más de tres cosechas al año en algunas regiones y aunque estamos haciendo una o dos aspersiones por zona, todo indica que debemos redoblar esfuerzos”.
Además, aseguró que el Gobierno evalúa la posibilidad de crear una base móvil de aspersión aérea financiada con recursos del presupuesto nacional, y que USA estaría dispuesto a ampliar el número de horas de vuelo de los aviones que participan en el Plan Colombia.
Los resultados del informe de la DNE son un argumento más para quienes sostienen que, pese a los esfuerzos y los recursos invertidos en los programas de erradicación de cultivos ilícitos, el problema de la coca sigue adelante. ¿Las razones? Los cultivos están extendiéndose a zonas nuevas o volviendo a las que habían sido despejadas; los cultivadores están adaptándose a las nuevas condiciones que crea la fumigación y cultivan parcelas más pequeñas con cepas más productivas.
En resumen, la realidad indica que la disminución de la superficie cultivada no es necesariamente el indicador más preciso y confiable del éxito de la política antidrogas. ¿No habrá que cambiar el enfoque social del tema?
Fuente: Agencia Total News
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