jueves, 03 de agosto de 2006
Se configura una bancada pro cocalera
La República, 30 de julio 2006
Milagros Salazar.
CON NUEVE CONGRESISTAS
Cinco son de UPP-PNP, con la ex dirigenta cocalera Nancy Obregón a la cabeza, dos del Apra y uno del bastión fujimorista
Proponen impulsar leyes para promover la industrialización, revalorización y despenalización de la hoja de coca.
No solo son rostros de estreno en el hemiciclo; también se perfilan como representantes de un sector social considerado como el dolor de cabeza de las autoridades: los productores cocaleros. Son nueve congresistas los que han planteado incluir en su agenda legislativa las demandas de estos campesinos en los cinco años de gobierno de Alan García Pérez.
Nancy Obregón Peralta, la congresista de UPP-PNP, ha dejado la protesta en las calles como dirigenta de los cocaleros para encabezar esta lucha desde su escaño.
Junto a ella aparecen legisladores de su mismo grupo parlamentario: Yanet Cajahuanca (Huánuco), Karina Beteta (Huánuco), Juana Huancahuari (Ayacucho), Elizabeth León (Ayacucho), Roger Nájar (Ucayali); dos legisladores del Apra: Aníbal Huerta (Huánuco) y José Macedo (Ucayali); y el fujimorista Rolando Reátegui (San Martín).
Todos ellos, representantes de regiones donde se ubican los principales valles cocaleros y vinculados a los gremios de este sector social, han prometido presentar proyectos de ley para defender la industrialización de la hoja de coca, su revalorización cultural y la denominada despenalización. Es decir, lograr que este cultivo sea retirado de la lista 1 de estupefacientes que se estableció en 1961 con la Convención de Viena.
Segundos en la región
Elsa Malpartida, ex dirigenta cocalera, también ha prometido hacer lo propio como integrante del Parlamento Andino
De esta manera, después de Bolivia, Perú se convierte en el segundo país de la región con representantes cocaleros en el Legislativo.
"Nuestra lucha siempre ha sido en defensa de los campesinos cocaleros, solo que ahora haremos propuestas dentro de una agenda más amplia como parte del sector agrario", dijo Nancy Obregón, quien además se comprometió a impulsar un nuevo empadronamiento de los productores de hoja de coca para delimitar "el verdadero mercado formal" del cultivo.
Obregón desconfía de las cifras oficiales. No cree que de las 106 mil toneladas de coca producidas en 2005 según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNDOC), solo 9 mil sean utilizadas para el consumo tradicional.
El parlamentario aprista Aníbal Huerta, quien representa a Huánuco, dijo a este diario que apoyaba la lucha cocalera porque la economía de su región se sustenta en la hoja de coca y "se requiere promover medidas para atender las necesidades de los campesinos y combatir el narcotráfico".
Precisamente, el Valle del Monzón, el segundo productor más importante de coca del país y enclave del narcotráfico, se ubica en la selva alta de Huánuco.
Pero esta especie de "bancada pro cocalera" con legisladores de tres tiendas políticas genera críticas y entusiasmos. El sociólogo Jaime Antezana señala que es "perjudicial que se quiera encubrir la coca que va al narcotráfico con la exagerada pretensión de la despenalización".
En la otra orilla se ubica el abogado Ricardo Soberón. "A través de proyectos de ley, los nuevos congresistas pueden luchar para cambiar la política represiva de erradicación de los cultivos que es digitada por EE UU. Esto puede ayudar a que el Estado reformule su política antidrogas que hasta hoy ha demostrado ser un fracaso", dijo Soberón con gran dosis de verdad.
La presencia política crece
A diferencia de los productores de Bolivia que iniciaron su aparición política en los gobiernos municipales, los cocaleros peruanos lo han hecho de frente desde el Legislativo.
Desde julio del año pasado, los dirigentes cocaleros iniciaron esta búsqueda de representación política que, luego de los escaños obtenidos, continuará con la presentación del partido Kuska en la elecciones regionales y municipales.
Nelson Palomino, líder de Kuska, se encuentra en la conformación de alianzas con grupos políticos regionales para presentar candidatos.













