El embajador argentino en Bolivia Horacio Macedo afirmó a Diario Jujuy que la despenalización del comercio de la hoja de coca en el NOA argentino que impulsa el presidente Evo Morales “no será de un día para otro”, pero reconoció que esta posibilidad depende del planteo que se deberá efectuar oficialmente ante los organismos multilaterales.
El objetivo sería conseguir el cambio de calificación para este producto, rechazado por su vinculación con la cocaína. El primer mandatario boliviano dio el primer paso en la pretensión de permitir el comercio legal de este cultivo con el Noroeste de nuestro país.
Al respecto, el embajador Macedo recordó los compromisos internacionales asumidos en gestiones presidenciales anteriores a la de Evo Morales en territorio boliviano y argentino, que según aclaró “escapan” a su opinión.
Dijo conocer el avance que pretende el país sudamericano para despenalizar el comercio de la coca, pero aseguró que este proceso “no será de un día para otro” justamente por la existencia de estos convenios multilaterales, y las discusiones que deberán iniciarse para modificarlos.
Sin embargo, remarcó que estos acuerdos no tienen en Bolivia el valor de supremacía que tienen en Argentina.
Para el embajador “la cuestión” es plantear ante los organismos involucrados en las restricciones la incorporación de este producto “con otro tipo de calificación”.
El firme objetivo de Morales es evitar la afirmación de que la coca “sólo sirve para la cocaína”, atendiendo la demanda de los productores cocaleros del territorio que dirige.
Sin embargo, se enfrentaría a la Organización de las Naciones Unidas, que en 1960 consideró a este cultivo como una sustancia prohibida, por su vinculación como materia prima con la droga antes mencionada.
Cabe recordar que la ley nacional 23.737 determina la no penalización del consumo de hojas de coca para el masticado o en infusión, y no es considerado delito.
En la provincia no se suele detener a las personas portadoras, siempre que tengan escasa cantidad de este producto. Sin embargo, el traslado en cantidades para su comercialización sigue siendo de contrabando.