sábado, 01 de julio de 2006
Exportación de coca boliviana
Editorial
El presidente de Bolivia, Evo Morales, anticipó durante una concentración de cocaleros que en la reunión que mantendrá mañana con el presidente Néstor Kirchner le pedirá que sea legalizada la exportación de hojas de coca desde su país a la Argentina. El requerimiento forma parte de su campaña en favor de la despenalización del cultivo de coca, que desde la década del 60 integra la lista de sustancias prohibidas por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por ser la materia prima para la elaboración de cocaína. La solicitud se inscribe, además, en el proyecto oficial de revalorización de la hoja de coca y de demostración, por conductos persuasivos, de que no es dañina para la salud humana.
El líder cocalero y presidente del vecino país explicó que la coca tiene un amplio consumo en regiones de la Argentina donde no está penalizada, aunque su comercio es restringido. En efecto, en las provincias del norte se masca y se consume coca, aunque no es posible comprar la hoja libremente, por lo cual se la ingresa de contrabando. Conocida la iniciativa, especialmente en Salta y en Jujuy, no son pocos quienes sostienen que legalizar la exportación de las hojas de coca sería una manera razonable de acabar con su contrabando desde Bolivia hacia la Argentina. Además, se menciona que se podría tener un control de cuánto se produce y distribuye, ya que en la actualidad no hay datos estadísticos ni una idea de cuánto se comercializa.
Por su parte, el ex diputado nacional Juan Carlos Castiella, autor, redactor y defensor del artículo 15 de la ley 23.737 sobre tráfico y tenencia de estupefacientes -consumo de hojas de coca-, calificó la propuesta del presidente boliviano como "plausible aunque, no exenta de grandes dificultades".
En este sentido, el presidente de la Cámara de Diputados de Salta, Manuel Santiago Godoy, señaló que si se permitiera exportar las hojas de coca como otras mercaderías "no sólo sería mucho más barata sino que toda la cadena de comercialización podría ser controlada. Para ello debería disponerse de un registro como el que rige para los precursores químicos, para evitar su desvío al narcotráfico". Es en este último aspecto en el cual las autoridades argentinas deben poner especial atención al momento de decidir sobre el ofrecimiento que realizará el presidente Morales.
Si bien es cierto que la norma sobre estupefacientes establece en su artículo 15 que "la tenencia y consumo de hojas de coca en estado natural, destinada a la práctica del coqueo o masticación o a su empleo como infusión, no será considerada como tenencia o consumo de estupefacientes" y que, además, la coca constituye un elemento importante, cuando no indispensable, en los hábitos de un significativo número de personas que habitan en su gran mayoría en el norte argentino, también lo es que si el destino de las hojas de coca no es controlado adecuadamente, estas pueden ir directamente al narcotráfico.
Eso es lo que ocurre en Bolivia, como recientemente lo admitió el responsable de la Dirección General de la Coca (Digeco), al señalar que un porcentaje de la producción de coca se desvía para fines ilícitos. La coca no es cocaína, pero es su materia prima insustituible.
Si la Argentina decide aceptar el ofrecimiento de Evo Morales, previa consulta con las áreas de incumbencia, debería asegurarse de disponer los controles y registros necesarios para impedir que las hojas de coca tengan un destino diferente del previsto por las autoridades.
http://buscador.lanacion.com.ar/Nota.asp?nota_id=818532&high=coca
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