lunes, 13 de febrero de 2006
Control social, receta boliviana contra el narcotráfico
La Paz, 12 feb (Prensa Latina) La nueva política antidrogas del presidente boliviano, Evo Morales, tiene entre sus ejes el control social destinado a evitar cultivos excesivos de hoja de coca que puedan servir al narcotráfico, según explicó el mandatario.
Al intervenir este fin de semana en un congreso de los cultivadores de coca de la región central del Chapare, de cuyo liderazgo emergió para conducir al movimiento popular al gobierno, Morales exhortó a los labriegos a ceñirse estrictamente a los límites fijados.
Subrayó que los sindicatos de cocaleros deben vigilar que no se cultive más de un "cato" (mil 600 metros cuadrados) por familia, para que no haya producción excesiva de coca, una planta de uso natural benéfico de la cual los traficantes extraen la cocaína.
Un acuerdo entre los cocaleros y el gobierno del presidente Carlos Mesa (2003-05) estableció en 2005 ese límite, hasta que un estudio determine la demanda local de la hoja con fines legales y, por tanto, la extensión de las plantaciones que puede permitirse.
En caso de que el pacto no se respete y haya un descontrol de los sembríos, advirtió el mandatario, los cocaleros pueden perder el permiso señalado y el gobierno enfrentar conflictos con la comunidad internacional.
Advirtió también a Estados Unidos que, si quiere evitarse problemas, no tiene otra opción que aceptar el "cato" por familia, que consideró la mejor contribución campesina a la lucha contra el narcotráfico, y negó que ello suponga el libre cultivo de coca.
El Jefe de Estado destacó que la nueva política en la materia excluye la imposición externa (de Estados Unidos) de nombramientos de funcionarios claves, como los viceministros de lucha antidrogas y de la coca y el desarrollo integral, para los cuales designó a dos dirigentes cocaleros.
Recordó que el planteamiento del "cato" de coca fue hecho a los pasados regímenes de Hugo Banzer y Jorge Quiroga (1997-2002) y Gonzalo Sánchez de Lozada (2002-03) para pacificar la región central del Chapare, sin que esos gobiernos hubieran aceptado.
Esa región fue escenario en las dos últimas décadas de violentos disturbios, con decenas de muertos, entre tropas enviadas a imponer la erradicación de cocales alentada por Estados Unidos y campesinos que defendían sus plantaciones, incidentes inexistentes desde la fima del acuerdo con Mesa.
Al mismo tiempo, Morales ratificó que su gobierno desarrollará una campaña por la despenalización internacional de la hoja de coca, para su industrialización y exportación con fines medinales y otros usos lícitos.
Consideró que hay aceptación internacional a su planteamiento de retirar a la coca de la lista de sustancias prohibidas por las Naciones Unidas, respaldado el jueves último por el secretario general de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), Alan Wagner.
La campaña, agregó, debe culminar con un planteamiento de despenalización en la cumbre mundial antidrogas de 2008, y según Wagner puede ser favorecida por el hecho que Bolivia presidirá este año el organismo andino dedicado al tema de la hoja de coca y la Comisión de la OEA sobre drogas (Cicad).
En el congreso de los cocaleros del Chapare, el presidente Morales renunció a la presidencia de la central de federaciones de esos labriegos, tras una labor dirigencial de 18 años en los que, recordó, fue detenido, enjuiciado y hasta expulsado del Parlamento por defender el cultivo tradicional de la coca.
pgh/mrs
http://www.prensalatina.com.mx/article.asp?ID=%7B49957D4F-FBA9-4471-8E90-6E6F2EB42A8B%7D













