contra el narcotráfico, despenalización de la hoja de coca

jueves, 12 de enero de 2006

Universidades de Estados Unidos se unen contra Coca-Cola

Y siendo de tan buena familia estos coleguitas se portan tan mal?? horror!!

Multinacional perdería más de 1.2 millones de euros sólo por decisión de la Universidad de Michigan

La situación en Colombia es cada vez más difícil, y muchas organizaciones que luchan por los derechos humanos aseguran que ser sindicalista, estudiante, campesino o pertenecer a cualquier organización en pro de la justicia social va tener que sortear graves peligros.

Según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria de Alimentos (Sinaltrainal), que congrega a más de 2,500 empleados de Coca-Cola en Colombia, la transnacional explota permanentemente a los trabajadores, subcontratando empleados, echándolos sin indemnización, imponiéndoles un exceso de carga laboral y pagando bajos salarios.

Además, los activistas sostienen que Coca-Cola colabora con los paramilitares para reprimir a los trabajadores que se organicen contra esas condiciones.

Dos años de campaña
Bajo el lema “Porque amo la vida no tomo Coca-Cola”, el sindicato inició hace dos años una campaña internacional para llamar la atención sobre los supuestos abusos de la transnacional en Colombia.

Actualmente, el Sinaltrainal tiene cuatro juicios abiertos contra la multinacional en Estados Unidos, en los que la acusa de haber empleado a grupos paramilitares para asesinar, entre 1992 y 2002, a nueve sindicalistas.

En declaraciones al matutino español El Periódico, Edgard Paéz, miembro del sindicato, indicó que “por lo menos unas mil universidades y colegios universitarios de todo el mundo piensan unirse a la campaña mundial” contra el consumo de esa bebida.

La primera en dar ese paso ha sido la Universidad de Michigan que, desde el 1 de enero de este año, suspendió la venta de los productos de la multinacional en todas sus sedes por presuntos vínculos con grupos paramilitares.

Esta decisión ocasionó que Coca-Cola arroje pérdidas –estimadas– en más de 1.2 millones de euros. Sin embargo, esta cifra podría incrementarse en las próximas semanas ya que “hay procesos en marcha en universidades y centros educativos de Estados Unidos, Canadá, Italia, Irlanda y el Reino Unido que deben decidirse en estos días, si renuevan o no los contratos de suministro de alimentos y bebidas”, aseguró Paéz.

Según el diario The Atlanta Journal-Constitution de EE. UU., por lo menos nueve universidades norteamericanas han suspendido sus contratos con Coca-Cola debido a la situación en Colombia.

La bebida se defiende
Por su parte, el director de comunicaciones de Coca-Cola en Colombia, Pablo Largacha, atribuye la campaña del sindicato colombiano a una de las demandas que interpuso ante los tribunales norteamericanos en el 2001, en la que relacionó por primera vez a la empresa con el asesinato de uno de los nueve sindicalistas.

Este crimen ocurrió en la planta de Carepa, en la zona bananera de Urabá (en el oeste de Colombia), hace casi diez años.

Largacha lamenta que las organizaciones de derechos humanos, laborales y medioambientales, en su mayoría vinculadas a las universidades, “estén mal informadas sobre lo que sucede en Colombia” y resalta que la empresa tiene pruebas de que sus directivos no tienen relación con la muerte de ningún sindicalista.

“Hay un veredicto que dice que no hay indicio alguno de que la embotelladora de Carepa tuviera que ver con la muerte de estos líderes sindicales”, precisó.

Sobresaliente
La campaña es el resultado de tres audiencias llevadas a cabo en Atlanta (Georgia, EE. UU.), Bruselas (Bélgica) y Bogotá, Colombia, en 2002. Sinaltrainal, junto con otras organizaciones que participaron en esas audiencias públicas, decidió convocar al mundo a protestar contra los supuestos abusos que Coca-Cola cometió contra los sindicalistas colombianos.

http://www.ednoperu.com/noticia.php?IDnoticia=16286

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